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Debo aclarar en primera medida que no soy quién para hacer juicios sobre tecnología porque en el fondo no sé por por donde le entra el agua al coco. Podría hablar, por ejemplo, de la duración de la batería del iPod pero no podría dar pormenores sobre lo que hay allí adentro. Eso, al fin y al cabo, no me importa. No quiero pontificar al respecto y usted puede creerme o anotarme en su lista de charlatanes. Me da igual. Para entrar en materia, es preciso decir que el iPod, como la mayoría de gadgets que se le ocurren a Steve Jobs y sus secuaces, ha ganado varios premios de diseño y ha sido elogiado por su estilo minimalista por excelencia. Minimalista, para ponerlo en términos ajenos a Dolce y Gabanna, es una palabra que denota algo simple, funcional, pero jodidamente elegante. El clickwheel patentado por Apple ha sido el "por-qué-no-se-me-ocurrió-a-mi?" más pronunciado en la industria desde hace algunos años. El Zen, por su parte, tiene algo muy parecido a una almohadilla táctil como la que tienen los portátiles. La cosa es aburrida y lenta porque no se puede accionar mediante un movimiento circular continuo sino con un movimiento vertical repetitivo. Creative, sin embargo, se atreve a decir en sus propagandas cosas como: "Touch Pad, So you don't have to go round in circles". Es cierto: No tienes que hacer circulitos, si quieres escuchar una canción que empiece por la letra Z tienes que sacarle chispas a aquella cosa de arriba para abajo hasta que se te borre la huella digital. Conozco a un desafortunado que compró un Zen Micro y se jacta de haberse ahorrado algo así como 20 dólares. El tipo se siente orgulloso porque compró algo que vale 20 o 30 dólares menos que el iPod Mini pero que pensándolo bien debería costar 50 o 60 dólares menos que el iPod Mini. El desafortunado me dice, entre otras cosas, que el Zen Micro es más pequeño que el iPod Mini. Y tiene razón. El Zen Micro es más pequeño, algo más grueso e inconmensurablemente más feo que cualquier iPod. El modelo standard viene en negro con azul y si no se le mira con cuidado se le podría confundir con uno de estos aparatos que utilizan los electricistas para saber si pasa corriente por algún cable. La pantalla con retroiluminación azul es otro síntoma de muy mal gusto. El aparatico es feo, horrible, compruébelo por usted mismo: Foto del Zen Micro. Por otro lado, cuando usted compra un iPod, no solo compra un aparato que alguna compañía de partes de computadores fabricó para entrar a competir al mercado de los reproductores digitales de música. Usted compra el primer reproductor de música digital en su tipo, el más odiado por compañías de poca monta como Creative y aquel al que hasta la inmortal Sony busca igualar. Usted, cuando destapa la caja del iPod, no solo tiene en sus manos un electrónico sino un gran diseño. Usted tiene algo que a los mercachifles de Creative no se les hubiera ocurrido nunca. Usted ha comprado algo que se compara con el Walkman de Sony. Algo que revolucionó el mercado de los reproductores de música portátiles. Todo esto y más, le dan al iPod lo que los expertos llaman el "Cool factor". El zen, que no ha causado revolución ni cosquilleo alguno, ostenta una duración de batería de hasta 32 horas. -Eso es mucho más que lo que ofrece el iPod- Diría un incauto. Pero a Tiburón incauto se lo come Flipper y la verdad es que el calculo de 32 horas de duración está basado en canciones a una calidad de 48 Kbps en Mp3 con una duración máxima de 4 minutos. Cualquiera, por incauto o tiburón que sea, sabe que para un Mp3, la calidad mínima aceptable es de 128 Kbps. Cualquier cosa por debajo de esa calidad sonaría en unos buenos audífonos como Diomedez diaz en sus peores días. Al final, esas 32 horas, escuchando canciones con una calidad realmente buena, se verían muy mermadas. Y si de calidad de audición se trata, el Zen también se queda atrás. Como había dicho, los cálculos de batería que hace creative se basan en MP3 o en WMA. Estos dos formatos, como sabemos, son muy inferiores al formato standard de apple: AAC o Mpeg Layer 4. Así las cosas, usted podría escuchar en su Ipod (y solo en su Ipod) una canción en formato AAC de 128Kbps y esta sonaría mejor que la misma canción escuchada en un Zen Touch, en calidad de 160 Kbps pero en formato Mp3 o Wma. Lo anterior, obviando las maricaditas, significa que el formato de música exclusivo del Ipod se escucha mejor que cualquiera de los formatos que lee el Zen Touch. No contentos con lo anterior, la gente de Apple se las ingenió para crear una nueva compresión de música que se oye exactamente a un CD pero que ocupa la mitad del espacio que una canción en calidad CD. Exacto: usted tiene una canción que suena como un Cd pero que ocupa la mitad de espacio. Este formato, por supuesto, solo se puede leer en el iPod. Al final, mi amigo el desafortunado me dice que su Zen tiene radio y que eso ni el iPod lo puede superar. Una vez más, el tipo tiene la razón. Me pongo los audífonos y escucho la radio y muy a pesar de la mala recepción del Zen logro escuchar a algún estúpido, tal vez en radioactiva, hablando de sexo. Entonces me pongo a pensar y me acuerdo de que vivo en Colombia y de que radioactiva es uno de las razones por las cuales compré mi iPod. Si quisiera saber sobre la eyaculación precoz o el coitus interruptus pagaría una maldita consulta médica o psicológica o sexológica o lo que sea. Si quisiera escuchar las mismas cinco canciones todo el día las grabaría en un cassete y compraría un Walkman y no un Zen Touch y me ahorraría mucha más plata. Creo que por más daño cerebral que alguien haya sufrido en su vida no debería aguantar mucho más de una hora oyendo los siseos de Shakira, Juanes y Tego Calderon.
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